Por: Iris Monroy En la escena musical huancaína, donde las bandas emergentes suelen enfrentarse a la fragilidad de los proyectos colectivos, Lovely Cats aparece como un ejemplo de persistencia y reinvención. Su historia no se construyó sobre la comodidad de un inicio perfecto, sino sobre rupturas, decisiones urgentes y la voluntad de no dejar morir un sueño. Cada integrante que se sumó aportó un nuevo matiz, y cada tropiezo se convirtió en un impulso para redefinir su identidad. Lovely Cats no nació de un golpe de suerte ni de un encuentro casual, sino de una serie de rupturas, recomienzos urgentes y decisiones difíciles para mantener vivo un proyecto. “Te lo voy a contar desde que me convocaron”, dice Gianpiero León, primera guitarra de la banda. Esa frase marca el inicio de un relato lleno de altibajos, pero también de una energía que se niega a apagarse en la escena huancaína. Tras la disolución de un proyecto previo a inicios de 2024 —una propuesta indie/rock con una identidad más femenina— solo dos miembros quedaron decididos a continuar: Lucero y Gianpiero. Con la experiencia fresca de un proyecto que colapsó por diferencias musicales, ambos optaron por reconstruir desde cero. Una de sus primeras tareas fue encontrar una voz principal que consolidara la nueva etapa. Así, en agosto llegó Iris Malú, quien tras un casting convenció de inmediato por su capacidad vocal y su disposición a sumarse a una banda que todavía era más sueño que realidad. Con tres integrantes sólidos, surgió la necesidad de asegurar la base rítmica. A mediados de septiembre ingresó el primer bajista formal del proyecto: Diego. Su llegada permitió algo fundamental: transformar ideas sueltas en grabaciones. Entre noviembre y diciembre de 2024, Diego, Lucero, Iris y Gianpiero entraron al estudio para comenzar la grabación de “Sonido Carmesí”, una canción heredada del proyecto anterior pero resignificada bajo una nueva visión. Fue el primer gran paso que confirmó que la banda tenía rumbo. Sin embargo, mientras avanzaban las sesiones, surgieron problemas: diferencias respecto al compromiso, tiempos de ensayo y criterios musicales. Finalmente, el trío fundador tomó la decisión de retirar a Diego, quedando nuevamente sin bajista en plena etapa de lanzamiento. A pesar de la inestabilidad interna, el grupo sabía que necesitaba definir algo esencial: su identidad. Antes de que se sumaran nuevos integrantes, el nombre “Lovely Cats” ya había sido elegido. No fue un nombre improvisado, sino el resultado de una afinidad genuina entre Lucero, Iris y Gianpiero, quienes compartían un cariño especial por los gatos y por la idea de que una banda podía proyectar una estética dulce sin perder fuerza. Buscaban un nombre que resonara con su personalidad, fresco, amable, indie, pero que también permitiera crecer artística y visualmente. Lovely Cats representaba exactamente eso. El 2025 llegó con el proyecto en plena transición. A finales de enero, ya sin bajista, la banda inició la grabación del videoclip de “Sonido Carmesí”. Era un momento decisivo: el tema estaba previsto para estrenarse en los primeros meses del año y necesitaban cerrar la producción rápidamente. Fue entonces cuando ocurrió uno de los giros más importantes en su historia. En el último día de grabación del videoclip aparecieron dos músicos interesados en formar parte de un proyecto estable y con visión: Parviziam Santivañez (segunda guitarra) y Tupac Rumi (bajista). Ambos llegaron justo cuando la banda más lo necesitaba, pero el destino les tenía preparada una prueba inmediata. “La banda tenía una presentación oficial en una semana”, recuerda Gianpiero. No había margen para transiciones largas ni para dudas. En apenas tres ensayos, la banda armó su repertorio, adaptó el estilo de cada integrante y terminó de consolidarse como Lovely Cats. Contra todo pronóstico, iniciaron así su trayectoria de presentaciones, consolidación y crecimiento. Marzo de 2025 marcó uno de los hitos más importantes de su historia: el lanzamiento oficial de “Sonido Carmesí” junto a su videoclip. El recibimiento fue positivo y, con ello, comenzaron a moverse más en la escena local. Poco después se sumó Luis Torres “Luchito” en el teclado, quien aportó una capa melódica más amplia y ayudó a fortalecer la identidad sonora del grupo, dando paso a nuevas presentaciones exitosas y llenas de emoción. En julio de ese mismo año estrenaron su segundo sencillo, “Volver a Tropezar”, una canción que no solo demostró madurez musical, sino que confirmó que la banda había logrado estabilizarse tras meses de cambios. Más adelante, en octubre, realizaron un ajuste final en la formación: Esteban Bazán “Pulpo” ingresó como baterista, aportando técnica y solidez rítmica. Esto permitió que Lovely Cats cerrara el año con una alineación definitiva. Además, decidieron continuar sin manager, optando por la autogestión para tener mayor control creativo y logístico. Hoy, la banda conformada por Iris Malú (voz), Gianpiero León (primera guitarra), Parviziam Santivañez (segunda guitarra), Tupac Rumi (bajista), Luis Torres (teclado) y Esteban “Pulpo” Bazán (batería), se encuentra en la antesala del lanzamiento de su tercer sencillo, “Volar”, una canción que simboliza su crecimiento, resiliencia y la capacidad de reinventarse sin perder su esencia. Lovely Cats no nació de una fórmula perfecta. Su historia está hecha de improvisación forzada, decisiones urgentes, llegadas providenciales y una fe inquebrantable en la música. En un mundo donde muchas bandas se disuelven antes de despegar, ellos eligieron persistir. Y demostraron algo que define su identidad desde el primer día: los gatos siempre caen de pie, pero Lovely Cats aprendió, además, a volar. Hoy, con una formación consolidada y un tercer sencillo en camino, Lovely Cats demuestra que la música no solo se trata de acordes y melodías, sino de resiliencia y fe en lo que se construye juntos. En un panorama donde muchas bandas se disuelven antes de despegar, ellos eligieron persistir. Su trayectoria confirma que, al igual que los gatos, siempre logran caer de pie, pero además aprendieron a volar, dejando claro que su historia recién comienza.