El concierto de Airbag en Lima, realizado el 22 de noviembre de 2025, prometía ser una de las citas musicales más importantes del año para los fanáticos del rock argentino. Sin embargo, la organización previa dejó mucho que desear. Desde días antes, las quejas se multiplicaban en redes sociales: problemas en la entrega de entradas físicas, escasa información oficial sobre los accesos al recinto y una comunicación deficiente respecto a los horarios. La jornada del evento confirmó los temores. Largas colas sin señalización adecuada, retrasos en la apertura de puertas y un control de seguridad improvisado generaron malestar entre los asistentes. A ello se sumó la falta de coordinación con el transporte público y la ausencia de personal capacitado para orientar al público, lo que provocó aglomeraciones peligrosas en los ingresos. Los fanáticos, que esperaban una experiencia memorable, se encontraron con un ambiente de incertidumbre y tensión. Aunque el show en sí cumplió con las expectativas musicales, la previa estuvo marcada por un desorden que empañó la celebración. En un contexto donde Lima busca consolidarse como plaza regional para grandes conciertos, este episodio evidencia la necesidad urgente de profesionalizar la gestión de eventos masivos, garantizando seguridad, información clara y respeto por el público.