Rosalía presentó oficialmente Lux, un álbum que representa uno de los giros más audaces de su trayectoria. La cantante abandona en gran parte los sonidos urbanos que la catapultaron a la fama para sumergirse en una propuesta de corte espiritual, acompañada por arreglos sinfónicos y un enfoque más introspectivo. El disco, lanzado el 7 de noviembre, introduce una atmósfera solemne y ceremonial que se distancia de sus trabajos anteriores y que apunta a consolidarla como una artista dispuesta a asumir riesgos creativos incluso en el momento más alto de su carrera. El proyecto está dividido en cuatro movimientos que funcionan como capítulos conceptuales, cada uno explorando distintos matices de la espiritualidad, la identidad femenina y la transformación personal. Para lograr esta narrativa sonora, Rosalía recurrió a una orquesta sinfónica completa y a voces invitadas de estilos muy diferentes, lo que refuerza el carácter multidisciplinario del álbum. Desde composiciones corales hasta pasajes de inspiración operática, Lux se construye como una pieza cohesionada que exige escucha atenta y que reinterpreta la relación de la artista con lo sagrado y lo simbólico. El lanzamiento estuvo acompañado de una intensa conversación en torno a su estética visual y su significado artístico. La portada, donde la cantante aparece con una indumentaria que evoca iconografía religiosa, abrió debates sobre la apropiación, la reinterpretación cultural y los límites de lo conceptual en la música contemporánea. Mientras parte del público celebra la ambición del proyecto, otros observan con cautela el distanciamiento respecto de los géneros que definieron su popularidad global. Aun así, Lux se perfila como uno de los álbumes más comentados de la temporada y como un paso determinante en la evolución creativa de Rosalía.