Oído fino

OPINIÓN | El riesgo de vivir del cover: cuando las bandas se estancan en repetir lo ajeno

El exceso de versiones puede convertirse en un techo creativo para agrupaciones que llevan años en la escena pero no logran consolidar una propuesta propia.

  • 29/11/2025 • 00:00
Portada de banda " Vitamin String Quartet (VSQ)".

Por: Frederick Ochoa

El cover siempre ha sido parte de la historia musical: un homenaje, una reinterpretación, un puente entre generaciones. Sin embargo, en la escena local y regional se ha vuelto costumbre que algunas bandas con varios años de trayectoria basen casi toda su identidad en repetir lo que otros ya hicieron. El resultado es un estancamiento evidente: grupos que llenan bares y festivales con repertorios ajenos, pero que nunca logran dar el salto hacia una propuesta original.

Ejemplos abundan. Bandas como Ruta 40, La Banda del Cover o Rock en tu idioma live han construido su permanencia casi exclusivamente sobre versiones de clásicos de Soda Stereo, Enanitos Verdes o Héroes del Silencio. Aunque logran convocar público por la nostalgia, su aporte creativo es mínimo. El problema no es que hagan covers —todos lo hemos celebrado alguna vez—, sino que se convierta en su única carta de presentación.

Cuando una agrupación con años de experiencia sigue dependiendo de canciones ajenas, transmite la idea de que no confía en su propio talento. Además, limita la posibilidad de enriquecer la escena con nuevas propuestas. Mientras tanto, bandas emergentes sí arriesgan con composiciones originales, aunque tengan menos visibilidad. El contraste es claro: quienes se aferran al cover perpetúan un círculo de comodidad, mientras los nuevos intentan abrir caminos.

El público también juega un rol. La demanda de “lo conocido” alimenta este fenómeno, pero es responsabilidad de las bandas con trayectoria ofrecer algo más. La música no se trata solo de repetir lo que funcionó, sino de crear nuevas memorias colectivas.

El cover puede ser un recurso válido, pero cuando se convierte en la base de una carrera, se transforma en un límite. Las bandas que llevan años en la escena deben entender que la permanencia no se logra repitiendo éxitos ajenos, sino construyendo los propios. De lo contrario, seguirán llenando bares con nostalgia, mientras la verdadera innovación ocurre en otro lugar.